renovar la página web
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18 dic Renovarse o perder dinero…

¿Qué hacer cuando la página web que tenemos ya no nos representa?

 

Muchos empresarios de mi entorno consideran su página web como algo inerte que les costó demasiado dinero cuando se la hicieron. De hecho, recientemente conversando con un amigo me dijo que, desde su punto de vista, “las páginas web ya no son lo que eran; es importante tenerlas para aparecer en Google, pero en realidad lo que hay que potenciar ahora son las redes sociales.” A continuación me dijo lo más interesante de toda la conversación: “una página no dice mucho porque sólo dice lo que haces, pero es el contenido dinámico de las redes sociales lo que hace que al final la gente te conozca”. 

Me interesó mucho su perspectiva, llena de impresiones y de cierta desinformación (o falta de formación, quizás) sobre todo lo que abarca el Marketing Digital. Por deformación profesional me centré en desenredar un único nudo en ese momento (un mensaje en cada emisión es más efectivo, créeme), y el nudo que no pude resistir desenmarañar fue el que unía lo cierto y lo impreciso que había en  su última afirmación.

En efecto, una página estática no dice mucho más que los servicios que damos y dónde pueden localizarnos. Una página estática requiere una inversión puntual, un trabajo cerrado, como el que encarga que le hagan una tarjeta de visita muy cara y sofisticada, disponible en cualquier dispositivo con acceso a internet. 

En cambio, los medios dinámicos te permiten adentrarte en una nueva dimensión, donde (esto ya lo habréis oído mil veces) se establece una conversación con tu cliente ideal y demuestras que eres digno de su confianza con cada una de las “piezas” de información que le ofreces. 

He aquí la magnífica contradicción que mantenía mi amigo: una página web puede ser un medio dinámico. De hecho, tu web debe ser el medio dinámico más importante que use tu empresa

Es posible que tengas dudas sobre por qué una página es fundamental para tu empresa. [Si es así, déjame tu pregunta en el formulario y te responderé lo mejor que pueda.] Pero hoy quiero responder a otra pregunta igual de importante: ¿qué se puede hacer cuando la página web de tu empresa ya no dice mucho de lo que haces, de lo que te diferencia, de por qué aquellos interesados en tus productos o servicios deben contar contigo en primer lugar? 

Quizás te agobie un poco pensar que rehacer la web es un proceso caro y tedioso, que es como si no tuvieras nada y hubiera que empezar desde el principio. Conozco esa sensación. Por eso, déjame que te comente cómo planteo yo este proceso con mis clientes – espero que te arroje algo de luz:

Revisa lo que tienes

Esta parte inicial es esencial. Sabes cómo es la web que quieres cambiar, pero no sabes aún cómo debe ser la próxima. Es necesario que recopiles toda la nueva información que desees incluir, que hagas anotaciones sobre aprendizajes significativos que hayan marcado un hito en tu filosofía de empresa. Es muy aconsejable que investigues a la competencia, o a aquellas empresas que te inspiran a mejorar. Anota todo lo que consideres un avance en los últimos años. 

Encuentra tu solución

Las anotaciones que has hecho te ayudarán a reflexionar sobre cuál es tu ventaja competitiva. Tienes la experiencia a tu favor, y si a lo largo del tiempo te has ido fortaleciendo en determinados aspectos, probablemente esos aspectos formen parte de esa diferencia tuya dentro de tu mercado. Muchas veces mis clientes no son conscientes de cuál es el factor que ninguna otra empresa tiene a parte de ellos y que podría inclinar la balanza a su favor en una comparativa de presupuestos por parte de un cliente. A esa ventaja competitiva súmale la solución que aportas a determinados problemas, o qué necesidad estás cubriendo. El resultado de sumar estos dos factores debe ser la estructura ósea del contenido de toda tu página web [atención a esto último: es un conocimiento muy valioso]. 

Perfila tus objetivos

Una vez tenemos el esqueleto necesitamos los órganos que hagan circular la sangre. Es importante que te pares a analizar cuáles son los servicios o productos que te generan mayor beneficio y que por tanto deseas potenciar. Olvídate de aquellos que protagonizaron tu primera web: a veces empezamos con una idea en la cabeza y debemos saber ver cuándo el mercado nos está diciendo que la dejemos atrás… Si tienes dudas, revisa tu balance contable: ¿qué elementos generaron una mayor facturación en los últimos 12 meses? ¿Cuáles con más rentables? ¿Cómo puedes aumentar tus beneficios? Los objetivos comerciales son como los órganos de tu empresa y por tanto de tu web. Ellos son los que mantienen vivo todo el organismo. 

Articula tus contenidos

Necesitas tener una estructura que permita que tus objetivos se cumplan, que te permita transmitir al usuario lo que deseas. Es importante conocer bien qué teclas debes tocar en cada momento para lograr que tu usuario se convierta eventualmente en un nuevo cliente o que al menos hable bien de ti y te recomiende. Las herramientas a tu disposición están para usarlas, y usarlas mal comunica una negligencia que es difícil de olvidar. Piensa en esto: ¿qué impresión te da entrar en una página cuya última noticia data de 2012? No sé tú, pero yo siempre pienso “¿seguirán funcionando o habrán cerrado?”. Es como mantener una mala postura de espalda: al final, no hay quien la arregle. Traza bien las fibras que se convertirán en los músculos que lo moverán todo. 

Encuentra tu estilo

Una imagen es tan importante como las palabras que uses para transmitir un mensaje. En realidad, yo diría que son como los ingredientes de una salsa: debe haber de cada uno su justa medida para que la unión funcione. Pero volviendo a la metáfora del organismo, podríamos decir que debemos asegurarnos de que nuestro exterior refleja lo bien que nos sentimos por dentro. Por eso, no podemos ser perezosos con el diseño. Te recomiendo que cuentes con un profesional que capte bien lo que quieres trasmitir para que lo plasme en un buen diseño web. Sé creativo, lánzate. No tengas miedo a equivocarte. Una página está viva: si algo demuestra no funcionar, ya podrás cambiarlo más adelante, no te preocupes. 

Elige un gestor de contenido adecuado

Una vez tengas la página web diseñada, recuerda usar un gestor de contenido versátil y potente, que te permita editar tus propias noticias y hacer cambios en el diseño. El gestor es como tu sistema nervioso: debe funcionar correctamente para que los mensajes se trasmitan como deben ¡y para que tú no pierdas los nervios! Mi gestor favorito para páginas web corporativas es WordPress. Mucha gente lo conoce por la plataforma gratuita WordPress.com, que te permite hacerte un blog o una web sencilla de manera gratuita. En el diseño profesional de páginas web se usa WordPress.org, una plataforma desde la que te descargas el software para construir una web personalizada en un hosting propio. En cualquier caso, elijas el que elijas, asegúrate de que te entiendes bien con él y que podrás generar nuevos contenidos en un futuro. 

Comprueba la optimización del sitio

Una vez lo tengas todo configurado, es necesario que revises la optimización de tu renovada página, tanto en términos de búsqueda como en su rendimiento en todo tipo de dispositivos digitales. Este último ajuste es necesario, porque puede evitarte frustraciones y más de un dolor de cabeza.

tu_web_es_un_organismo_vivo

Como ves, actualizar tu website no es muy distinto de plantear una página de cero, en eso tenías razón. Pero te voy a recordar algo que ya te he dejado caer entre consejo y consejo: la gran diferencia es que ahora cuentas con una experiencia que te guiará por el camino. Ya sabes, por lo menos, qué es lo que no te gusta de tu página antigua, y conoces tu sector mucho mejor que cuando te lanzaste a Internet por primera vez. 

Una vez termines, sabrás que habrá merecido la pena el esfuerzo. Pero recuerda que tu empresa es como un organismo vivo: tienes que mantenerlo dinámico para que siga fuerte y andando. Recuerda que: 

  • Es necesario coger una rutina de comunicación que nos permita establecer lazos de confianza y/o simpatía con nuestros clientes deseados (clientes actuales que fidelizar y clientes potenciales que captar). Todo comunica, así que cuida a quienes aún no te han contratado y mima a quienes sí lo han hecho. 
  • Correremos una maratón, no un sprint: la comunicación estratégica se compone de muchas partes – unas más obvias, otras no tanto – que son merecedoras de tu atención. Para poder transmitir aquello que nos interesa, es preciso que seamos cuidados, constantes y coherentes. Se trata de una acción de largo recorrido, donde los resultados aparecen cuando tienen que aparecer, ni antes ni después. Es importante tener paciencia y evaluar los resultados que vamos teniendo, para valorar si estamos consiguiendo lo que nos proponíamos.

¿Te enfrentas a la renovación de tu página? ¿Ya la has hecho? ¿Y qué tal ha ido? Cuéntame tu experiencia, me encantaría aprender contigo.

¡Ah! También puedes compartir este post con a quienes creas que le puede resultar útil.

Hasta la semana que viene.

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