Por qué adoro a Beyoncé
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29 mar Por qué adoro a Beyoncé

concierto B-yoncé

Trabajar por algo que no signifique nada para ti, invirtiendo un tiempo tan valioso, es completamente inútil

 

Comprendo que no a todo el mundo le guste Beyoncé. La música, al igual que cualquier otra forma de arte, depende mucho del gusto de quien la disfruta. Pero he decidido confesaros los auténticos motivos por los que adoro a esta mujer.

En mi caso, tras más de 16 años escuchando la música que crea esta diva hecha a sí misma, a veces me resulta difícil discernir si me gusta escucharla a ella o si me gusta sobre todo por lo que ella representa para mí. Y es que – ahora que estamos solos y no nos oye nadie -, la verdadera razón por la que adoro verla en escena, en vídeos o en el cine, es por el sueño que ella personifica: el sueño de una mujer que ha crecido trabajando y que ha trabajado en lo que ella ha creído. Ha crecido arriesgándose, experimentando, enfrentándose a retos y miedos, tomando las riendas de su vida.

Beyoncé, con cada movimiento de cadera y cada estrofa que canta, me recuerda que trabajando duro, luchando, creyendo en una misma, explotando el talento propio y apostando por la íntima intuición, todo es posible. Ése es el sueño que revivo con sus canciones.

Trabajar mucho es fundamental, pero lo que Beyoncé hace es trabajar por conseguir sus objetivos (artísticos, empresariales, familiares). Trabajar para luchar contra las inseguridades, aferrarse al instinto que impulsa a querer conocer las propias limitaciones.

Quizás el talento es como un elástico irrompible, que es capaz de estirarse hasta el infinito. No obstante, habrá veces que el elástico se suelte y te pegue un latigazo doloroso. Párate, respira hondo, coge fuerzas, agarra de nuevo los extremos y prosigue tu camino.

Trabajar por algo que no signifique nada para ti, invirtiendo un tiempo valiosísimo, es completamente inútil. ¿De qué sirve sacrificarse y esforzarse por algo que se evaporará en el tiempo y el espacio, pasando sin pena ni gloria por su efímera existencia? De nada.

La pasión, la fe en el propio talento y la búsqueda (interminable) del siguiente paso a dar son el motor que mueve la vida de Beyoncé. Y por eso la adoro.

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