Como plantearte objetivos y cumplirlos
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01 ago Cómo plantearte objetivos y cumplirlos

Como te comentaba en Facebook, hoy tenemos 5 meses por delante para cumplir con los propósitos que nos hicimos a comienzos de año. Por eso me parece que es una ocasión muy buena para repasar qué queríamos hacer y qué hemos conseguido hasta ahora. De esa manera podremos replantear nuestra planificación para lograr finalizar el año con una sensación de “deber cumplido”.

Hoy me centraré en hablar sobre los objetivos. ¿Cómo deben ser los objetivos? ¿Qué podemos hacer para facilitarnos la – a menudo – ardua tarea de cumplirlos? Vamos paso a paso…

Lo que ya sabrás sobre los objetivos

La teoría nos dice que un objetivo ideal debe tener las siguientes características*:

  • Específico: debe concretar lo que se quiere conseguir todo cuanto sea posible, evitaremos generalizaciones;
  • Medible: debe establecer una unidad de medición, como puede ser un porcentaje, una suma, un coeficiente, etc.
  • Alcanzable: debemos tener en cuenta los recursos que necesitaremos para alcanzarlo y que los podremos asumir;
  • Realista: debe ser objetivamente accesible, dejaremos nuestras más optimistas previsiones a un lado;
  • Planificado en el tiempo: debe establecer un plazo de consecución.

Así pues, un mal objetivo será “quiero que mi empresa venda más”, mientras que un buen objetivo podría ser “quiero que mi empresa aumente sus ventas en el ámbito nacional un 15% en los próximos 18 meses”.

Lo que podrías hacer para cumplir tus objetivos

A mí me ha pasado muchas veces que, cuando me enfrento a un reto, tiendo a ver la montaña completa. Es imposible escalar una montaña completa de golpe, ¡ni siquiera lo intentes! Pero es que además, ¡es un error tremendo planteárselo!

Cuando nos enfrentamos a un reto no debemos bloquearnos por el resultado final que esperamos conseguir, por muy grande que éste pueda ser. Debemos centrarnos en dar un paso detrás de otro, – como diría una querida amiga- “hacer una cosa de detrás de la otra”. Para eso es fundamental dividir nuestro camino en pequeños trayectos, que serán nuestras tareas a realizar, con una planificación temporal.

¿Qué funciona muy bien? Hacer una lista. Puedes hacer una lista de comprobación (check-list en el argot de la gestión), un desglose de actividades, un gráfico de priorización, …, ¡lo que mejor te funcione! Un chica estadounidense que me encanta (ya te hablaré de ella) usa post-its de colores. Lo importante es que visualmente tengas un control de lo que debes hacer y que puedas tacharlo de alguna manera. ¡Sí, tacharlo! Es muy motivador poder borrar una tarea de la lista: te sientes satisfecho de haber hecho el trabajo y puedes comprobar de un simple vistazo que ya te queda una cosa menos.

Es posible que con la práctica acabes haciendo unas listas magníficas, creadas directamente con el orden de priorización más eficiente. Pero al comienzo, siento decirlo, tendrás que trabajar un poco la técnica. Puedes entrenar simulando que tareas ordinarias son pequeños proyectos. Por ejemplo, si este fin de semana invitas a amigos a casa, es una ocasión magnífica para practicar. El objetivo podría ser “disfrutar de una deliciosa cena con 6 parejas de amigos en casa el sábado por la noche”. ¿Cuál podría ser la lista de tareas en este caso? Pues se me ocurre lo siguiente:

  • Planificar el menú de la cena:
    • Confirmar asistencias;
    • Preguntar si hay alergias o dietas especiales (vegetarianos, celíacos, etc.);
    • Decidir el tipo de cena que serviremos: tapas, platos individuales, buffet, etc.;
    • Diseñar el menú.
  • Reunir lo necesario:
    • Hacer lista de ingredientes necesarios para el menú;
    • Utensilios: vasos, platos, cubiertos, servilletas, manteles, etc.: ¿de papel y plástico o reutilizables (porcelana, cristal, etc.)?
    • Decidir qué bebidas serviremos y calcular cantidades por comensal;
    • Comprar lo que no tengamos.
  • Convocatoria:
    • Recordar por la mañana a los invitados la hora de la cena y, si es necesario, enviar la ubicación para que no se pierdan.
  • Montaje:
    • Poner a enfriar las bebidas;
    • Preparar los platos que se sirvan fríos;
    • Vestir la mesa;
    • Preparar los platos que se sirvan calientes, pero dejando el último hervor para el final;
    • Ducharse y vestirse (¡no debemos parecer cansados cuando recibamos a nuestros invitados!).

Cada cual hará las cosas a su manera, y cada celebración requerirá unas cosas distintas. Pero espero que este ejemplo sirva para ilustrar cómo podemos desglosar cualquier actividad en pequeños trozos que nos podamos echar a la boca sin atragantarnos.

¿Y tú? ¿Cuáles son tus trucos para organizarte y cumplir tus objetivos? Compártelos  aquí y déjanos aprender junto a ti. ;)

* Todas estas características se conocen por su acrónimo en inglés, SMART (specific-measurable-archivable-realistic-time based), que establece una regla nemotécnica muy útil gracias a un juego de palabras (smart significa inteligente en inglés).
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