Los 3 imprescindibles para posicionar tu marca
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Los 3 imprescindibles para posicionar tu marca

12 dic Los 3 imprescindibles para posicionar tu marca

 

Crea una marca potente

 

Estamos en un periodo de reflexión. El año se acaba y ya empezamos a evaluar si ha sido como nos propusimos y a plantearnos los propósitos para el año nuevo. Un propósito común a todas las empresas es, sin duda, mejorar el posicionamiento en su mercado. ¿Por qué? Porque un buen posicionamiento supone mayor visibilidad, mayor credibilidad, y, por lo tanto, mejores ventas. Y digo mejores y no más abundantes porque una buena venta no se debe medir tanto por la cantidad como por la calidad. ¿Estamos vendiendo como nuestra empresa se merece?
 

¿POR DÓNDE EMPEZAR A LA HORA DE POSICIONAR UNA MARCA?

 

1. Desarrollaremos un buen logotipo

 

La primera cosa que necesitamos para posicionar nuestra marca es, como no podría ser de otra manera, tener una buena marca. Hablamos del aspecto visual. El logotipo de tu empresa debe representar una imagen de ella coherente. Debe apelar a la personalidad de la empresa, a sus valores, a la vez que deja claro de un sólo vistazo que se trata de una empresa sólida y que se encuentra en pleno funcionamiento.

 

¿Un logotipo es para siempre?

 
Al igual que ocurre con la moda en el vestuario, la peluquería o el maquillaje, por poner ejemplos eminentemente estéticos, nuestra empresa debe demostrar que se cuida y que siempre va en armonía con su tiempo. En el mundo de las artes gráficas también se desarrollan modas, hasta el punto que alguien experto podría decir sin mucho margen de error de qué año data un determinado diseño gráfico. Por ello, es muy importante que a la hora de desarrollar la identidad visual de tu empresa, ésta no sea muy marcada de moda. Si bien es lógico que beba de las tendencias del momento, es importante que tenga su propia impronta porque eso le permitirá envejecer mejor.

Una vez tengamos nuestra marca, debemos tener en cuenta que deberás someterla a un lavado de cara cada 2 años aproximadamente. Quizás con un ligero cambio en alguna tipografía o en una parte de su composición sea suficiente. Debe mantener su esencia, pero debe adaptarse ligeramente a las tendencias poco a poco para no parecer anticuada.

Ojo: no debemos confundir una marca que parece anticuada con una marca que transmite solera y tradición. Incluso para transmitir que una empresa lleva funcionando desde hace mucho tiempo es importante hacerlo con un lenguaje adaptado al momento presente, porque al fin y al cabo la empresa se enfrenta a una lucha diaria con el objetivo de perdurar mucho tiempo más.

 

2. Crearemos la plataforma perfecta para nuestra marca

 
Es algo que ya sabemos, porque llevamos más de 25 años conviviendo con ellas. Las páginas web son la herramienta fundamental para que una empresa pueda comunicarse con su entorno.

Algunos empresarios siguen pensando que una página web es necesaria para que cuando nos busquen en internet al menos encuentren nuestro número de teléfono y la dirección de nuestra sede. Bueno, esta creencia se queda corta con respecto a lo que una página web puede conseguir en realidad.

De una manera muy simplificada, hay dos formas de que alguien entre en una página web: que se meta en internet para visitarla adrede o que dé con ella de una manera u otra.

Pensar que alguien va a meterse en nuestra página “a caso hecho” como decimos en Lorca es lo mismo que pensar que alguien va a venir a nuestro establecimiento a posta. Eso, a día de hoy, sólo se consigue cuando tu empresa ha captado activamente a ese cliente o cuando has conseguido fidelizarlo.

Una página web es una oportunidad de oro para presentarte a tu cliente ideal, hablarle de sus problemas y necesidades y de cómo propones tú mejorar su vida, ganarte su confianza, ofrecerle contenido de valor para él, darle la posibilidad de seguir conociendo tu empresa y conseguir que te elija de entre toda tu competencia.

Además, si la página tiene un buen SEO (optimización para buscadores), ella sola puede conseguir que clientes potenciales den con tu empresa buscando términos relacionados y se interesen por tus servicios.

 

3. Trazaremos una estrategia y la cumpliremos

 
Lo tercero que debemos hacer para conseguir nuestros objetivos empresariales es marcárnoslos. Y no vale con decir “quiero vender”. Debemos ser específicos y realistas y marcarnos objetivos medibles y que se sitúen dentro de un calendario.

Trazar la estrategia de la empresa puede ser algo aterrador, lo sé. No sabemos por dónde empezar. Que no te bloqueen los nervios, es más sencillo de lo que parece: debemos empezar  por el “aquí y ahora”, por saber dónde estamos. Cómo se encuentra nuestro mercado, cómo funciona nuestra competencia, qué nos gusta más y nos gusta menos de lo que hacen otras empresas de nuestro sector… El análisis externo es fundamental para tener un punto de mira. Pero debemos prestar la misma atención a lo que se cuece dentro de casa, a la situación actual de la empresa. Cuáles son nuestras debilidades, cuáles nuestras fortalezas, con qué tipo de cliente estamos trabajando y con cuál desearíamos trabajar a partir de mañana mismo. Sin darnos cuenta, sólo analizando habremos empezado a vislumbrar qué queremos y cómo podríamos probar a conseguirlo.

 

La planificación es la clave del éxito

 
Es el momento de crear nuestra estrategia. Establecer objetivos es el primer paso hacia el éxito. Cuando ya tengamos super claro qué vamos a perseguir, comenzaremos una fase creativa: ¿cómo podemos lograrlo? Estudia las herramientas a tu disposición y no olvides que tienes una gran marca y una magnífica página web a tu servicio para ponerlas en uso y triunfar.

Desglosa las acciones de comunicación que vas a hacer para lograr tus objetivos y ponte fecha límite para cada una. Piensa que el mercado ya ha establecido algunas fechas que puedes usar como referencia para crear tu estrategia. Tenemos el inicio de las rebajas de cada temporada, el día de la Madre y el día del Padre, Navidad y Reyes Magos, el Black Friday y el Cyber Monday,  Halloween y Carnaval, etc. Empieza por ahí y ve añadiendo otras fechas importantes para tu empresa o coherentes con vuestra actividad: el aniversario de su nacimiento, el día internacional de tu oficio (¡¿sabes que hay un día casi para cada cosa?!), etc. Hay un sinfín de posibilidades. Tómate tu tiempo y define tus movimientos para los próximos meses.

Una vez lo tengas listo, es hora de implementarlo. Si has podido compartir el proceso con tu equipo, genial, porque ya están al tanto. Si no, reúneles ahora y cuéntale qué vais a hacer. Todos deben estar bien informados y concienciados. Os debéis comprometer al 100% con el plan para que funcione, pero sobre todo, debéis ir registrando los resultados que vais consiguiendo. Sólo así podréis valorar dentro de un año si el plan ha sido un éxito y de qué manera podéis mejorar vuestros resultados.
 

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Hasta la semana que viene.

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