Pierde el tiempo haciendo algo realmente bueno - rociomene.com
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14 ene Pierde el tiempo haciendo algo realmente bueno

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Decidir en qué emplear nuestra pasión nos hace libres. Porque nosotros decidimos.

Quien me conoce sabe que no soy un tipo de persona que suela mirar para otro lado. Una vez incluso tuve “el valor” (en el tono “¡qué valor tienes!” que usan las madres) de rescatar a un perro abandonado de la más absoluta y helada desolación (estábamos a -6º C) después de estar a punto de atropellarle. Tres semanas más tarde y unas cuantas facturas del veterinario después, encontramos una buena familia que le adoptó y le quiere a rabiar. Cuando era más joven pensaba que la vehemencia era un rasgo negativo del carácter, que era un defecto que había que esforzarse en cambiar. Entonces descubrí la “otra” acepción de vehemencia, dejando a un lado la irreflexibilidad en las acciones: una persona vehemente es impetuosa, ardiente y llena de pasión. En ese momento me di cuenta de que la vehemencia es más bien una virtud que debía atesorar, alimentar y fortalecer, para que no pereciera nunca en mí.

Hoy en día podemos encontrarnos rodeados de insatisfacción y frustraciones, es cuestión de rascar un poco. Parece que ya nada funciona, que vamos a la deriva y sin saber cuál es el rumbo. Nos sentimos atrapados en medio del naufragio. No obstante, debemos recordar que la pasión, la voluntad y la perseverancia, son atributos gratuitos y que no dependen de nuestro entorno, sino de lo que nosotros estamos dispuestos a cultivar, ahí, bien dentro. Nadie podrá arrebatarnos nuestras ganas de hacer algo valioso, de amar a alguien, de ayudar a los demás. Y eso, no sólo no tiene precio en cuanto a la satisfacción personal que procura: vivir apasionadamente nos da libertad. Somos libres de destinar nuestro entusiasmo y nuestros esfuerzos a lo que queramos y nos sentiremos libres cada vez que nos entreguemos a ello. También recordaremos que nuestro destino está en nuestras manos cada vez que tomemos la decisión de dedicar nuestro tiempo a algo que de verdad nos importa, que dejará huella en nuestra forma de ser, que cambiará -aunque tan sólo fuera un ápice- nuestra percepción del mundo. Cada vez que logramos hacer algo que nos parece importante nos sentimos más capaces de lograr aquello que nos propongamos. Porque nosotros decidimos.

Sé que hay quien considera que ayudar a animales que a nadie importan es una pérdida de tiempo. Afortunadamente también sé que yo soy libre de perder mi tiempo haciendo algo que para mí es realmente bueno. Y lo seguiré haciendo poniendo en ello toda mi pasión, para que no se oxide, y así no me olvide nunca de que yo puedo cambiar el mundo, latido a latido.

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