5 aspectos a tener en cuenta antes de emprender
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Aspectos a tener en cuenta antes de emprender

31 oct Aspectos a tener en cuenta antes de emprender

 

Ha llegado el momento. El día 27 de octubre fue el Día de la Persona Emprendedora y creo que ya es hora de hacer una revisión de los aspectos que todo emprendedor debería tener en cuenta antes de lanzarse a por todas con su proyecto empresarial.

Como recordarás, hace un año aproximadamente publiqué aquí un modesto artículo sobre 6 decisiones astutas que una persona debería enfrentar al emprender.  Si bien mantengo esos consejos, un año de lucha, alegrías y tristezas, enriquece el discurso. Así que me propongo dar una visión actualizada de lo que yo haría si tuviera que comenzar mi empresa hoy. Si tienes un proyecto en mente, espero de corazón que este contenido te arroje algo de luz y aporte algunos consejos útiles para tu nueva aventura. Y si ya has emprendido pero notas que algo no está en su sitio, que quizás deberías hacer las cosas de otro modo, espero que esto te sirva de punta del hilo para empezar a tejer tu renovado modelo de negocio. Allá vamos. 

 

1._  Define tu producto o servicio antes de emprender

 

Quién es tu cliente ideal y qué motiva su compra

 

Lo primero que debes tener claro es qué es lo que quieres vender. Piensa en tu producto o servicio de manera global. ¿Quién puede necesitarlo o desearlo? ¿Dónde se encuentra ese cliente? Lo ideal sería poder hablar con varios clientes potenciales para conocer por qué comprarían ese producto o servicio, cuáles son sus motivaciones emocionales para hacerlo. Por ejemplo, cuando alguien quiere comprarse un coche suele tener la necesidad de desplazarse de manera autónoma. Pero cuando elige qué coche comprarse lo hace por motivos puramente emocionales. ¿Alguna vez has oído decir a alguien que “le pega un coche y no otro”? El prestigio de la marca, la identificación con sus valores, incluso determinadas geometrías y combinaciones de color, son factores que inconscientemente tenemos en cuenta a la hora de comprarnos un vehículo. Esto ocurre en todas las decisiones de compra que realizamos. En todas.

Averigua qué motiva la compra de tu cliente ideal y enfoca tu producto o servicio a esa motivación.

 

2._ Diseña el recorrido del cliente por tu empresa

 

Crea la experiencia del servicio para tu cliente

Ya sabemos dónde llegar al cliente ideal, porque conocemos su estilo de vida y sus intereses. ¿Qué debemos ofrecerle para que nos compre? No podemos vivir permanentemente de promociones y ofertas económicas para captar nuevos clientes. Debemos invitar a nuestro cliente ideal a nuestra casa comunicándole correctamente que allí encontrará productos o servicios de su interés. Y una vez venga a vernos, debemos saber qué recorrido realizará por nuestro negocio. ¿Qué atención recibirá cuando llegue? ¿Cómo será su primer contacto con nuestra empresa? ¿Cómo le ofreceremos nuestros servicios? ¿Cómo será el proceso de compra o la ejecución del servicio? ¿Cómo conseguiremos que vuelva a visitarnos una vez haya adquirido lo que buscaba?

Decide en qué herramientas de comunicación invertir

Puedes hacerte un mapa de este recorrido y anotar qué recursos te harán falta para hacer las cosas como tu cliente ideal querría encontrarlas. De este modo, podrás decidir en qué herramientas de comunicación comenzar a invertir. Por ejemplo, una empresa de servicios necesita disponer de una buena página web que conquiste a su cliente ideal, si este público objetivo usa internet para buscar proveedores. Y si tiene un local donde recibir a la gente, tendrá que invertir en una decoración coherente con lo que la empresa ofrece, para comenzar a ganarse la confianza del visitante. Mantener la coherencia con lo que ofreces debe ser una prioridad para tu negocio.

Recuerda que borrar una mala imagen es mucho más difícil que crear una buena primera impresión. Click Para Twittear

 

3._ Crea un calendario empresarial

 

Cuando arrancamos una empresa, en el mejor de los casos disponemos de una pequeña suma de dinero para empezar a funcionar. Debemos controlar nuestra ambición y calcular bien los pasos a dar.

Crea un negocio escalable

Lo que yo te recomiendo es diseñar un cronograma para ir creciendo tu empresa, poco a poco. Los primeros servicios o productos que debes ofrecer son aquellos que sabes que la gente valorará primero. Ya tendrás tiempo de ampliar tu oferta, pero es mejor empezar por la apuesta más segura y mantener el foco en tu estrategia.

Establece objetivos a corto, medio y largo plazo

Estableciendo objetivos a corto, medio y largo plazo tendrás una hoja de ruta que seguir y sentirás que estás avanzando hacia lo que quieres, aunque al principio sientas que no estás haciendo todo lo que querrías. Conforme vayas andando, es posible que se modifiquen tus objetivos a largo plazo, o que te tengas que plantear nuevos objetivos tal como los vayas cumpliendo. Ahí tendrás tiempo de evaluar y buscar nuevos retos que enfrentar. Todo llega, date un poco de tiempo.

Crea un calendario comercial

Una vez tengas claros los objetivos, márcate un calendario comercial. A lo largo del año, habrá temporadas donde tu clientes te pidan unos servicios o productos por encima de otros. Esta estacionalidad la puedes tomar de referencia para diseñar campañas comerciales que te permitan potenciar esos u otros servicios complementarios. Esta estrategia te ayudará a lograr tus objetivos de ventas y por tanto a avanzar en tu proyecto empresarial.

 

4._ Define la estructura de costes de tu empresa

 

Como ya conoces qué vas a hacer, cómo y a quién se lo vas a ofrecer, es un buen momento para valorar cuánto dinero te costará hacerlo. Aquí es importante que diferencies bien entre gastos fijos y gastos variables.

Gasto fijo vs. Gasto variable

Un gasto fijo es aquel que necesariamente adquieres para desarrollar tu trabajo. Ejemplos de gastos fijos son tu cuota de autónomo, tu nómina, el alquiler de tu local, los gastos corrientes de luz, agua, impuestos municipales, teléfono/internet, etc. Es decir, son aquellos gastos que tu empresa tiene por existir como tal, venda o no venda.

Por el contrario, un gasto variable es aquel que se adquiere si la ejecución del servicio lo requiere. Por ejemplo, si haces trajes a medida, unos costes variables podrían ser los metros de tela que necesitarás, los botones y las cremalleras que llevarán. Estos elementos dependen del diseño del traje a realizar, por lo que no los adquirirás hasta que tu cliente te haga el encargo en firme.

Minimiza el riesgo

Mi consejo es que minimices el riesgo, asumiendo los menos gastos fijos que te sea posible. Mide bien qué necesitas para arrancar y busca recursos externos para realizar determinadas tareas que no necesariamente deben realizarse dentro de tu empresa. Las colaboraciones con otros profesionales pueden serte de mucha utilidad, así que quizás te interese trabajar tu red de contactos para descubrir esos partners con los que probar. Te recomiendo que acudas a asociaciones profesionales de tu sector o entorno social para hacerlo de manera eficiente.

 

5._ Controla los gastos

 

Crea un cuadro de mandos

Ya sabes cómo vas a realizar tu trabajo y qué coste tendrá para tu empresa. Refléjalo todo en un cuadro de mandos para poder llevar un control real de la rentabilidad de lo que haces. Cada producto o servicio tendrá su estructura de costes, tanto de materiales como de recursos humanos. Si haces un cómputo podrás averiguar cuánto te cuesta a ti dar ese servicio y a cuánto debes ofrecerlo para que te resulte rentable.

En este punto te diré algo muy importante: los beneficios en una empresa son necesarios. Nuestro trabajo debe servir para cubrir gastos (entre ellos nuestra nómina), pero debe dejar un excedente para la empresa. Este dinero se usará para realizar mejoras en las infraestructuras, pagar reparaciones de los equipos que usamos, e incluso aumentar la plantilla en un momento dado sin necesidad de endeudarnos.

¿Controlas los beneficios que genera tu empresa? ¿Sabes qué producto o servicio resulta más rentable? Yo no quiero hacerme rica, pero si quiero vivir de mi trabajo, debo tener un balance saneado.

Cuenta con un programa de contabilidad

Otro elemento que vas a necesitar y que sin duda te ayudará a llevar un control de tus finanzas, es un programa de contabilidad adaptado a tus necesidades. Ya te comenté hace tiempo que yo uso uno que me va genial, Factura Directa, porque es intuitivo y permite automatizar algunas funciones que me hacen la vida un poquito más fácil. Pero quizás tú prefieres Factusol u otro programa similar. Elige el que mejor se adapte a tu negocio y aprende a sacarle el máximo pringue posible.

Evalúa y optimiza

Por último, coge tu cuadro de mandos y tu balance contable de vez en cuando, para evaluar cómo va la cosa de un modo objetivo. Recuerda que el objetivo de evaluar no es cogerte una depresión. Al principio llevará un tiempo tener un balance saneado. El propósito de este análisis es reflexionar sobre lo que estás haciendo y cuestionarte si es el modo más eficiente y optimizado de hacerlo. Si tú fueras un asesor, ¿qué consejos te darías al ver tus números? Procura coger algo de distancia y presta la atención justa a los errores para poder seguir mejorando.

 

Tómatelo con calma, que lo que te acabo de contar no es baladí. ¿Tienes dudas? Déjame un mensaje y las resolvemos. ¿No sabes por dónde empezar? Puedes contactar conmigo y te comento cómo podría echarte una mano. Pero sobre todo, ve paso a paso, digiriendo y reflexionando, porque todo es mejorable pero no podemos cambiar las cosas de un día para otro. ¡Ánimo!

 

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Hasta la semana que viene.

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